Dios, misericordioso y clemente

Esta es la segunda vez que Dios se encuentra con Moisés para hacer un pacto con él. La primera vez que Moisés va al monte Sinaí es para recibir mandamientos de parte Dios; El pueblo se desesperó, y en una celebración fabricaron un becerro de oro. Terminó en una catastrófica idolatría y trajo abominación a Jehová.

El pueblo de Dios ya tenía una trayectoria de muchos desaciertos, estando en el mar rojo de Egipto ellos tenía un corazón de incredulidad. No creer en la suficiencia que Dios tiene en alguna dificultad, a pesar de haber visto lo que Dios había hecho; ellos no creían en Dios y habían murmurado en contra de él. Una y otra vez el pueblo peca, y aparentemente n o sucede nada de parte de Dios pero debemos saber que esta paciencia de Dios tiene una fecha de expiración, aun cuando su misericordia es tan grande.

Como creyentes podemos perder el objetivo. Debemos tener mucho cuidado porque podemos tener esa misma tendencia que el pueblo de Israel, una vez que Dios muestra su favor y poder, llegamos a pensar que fue porque lo merecíamos de alguna forma, y no hay mentira más grande que esa. Lo único que podemos merecer sería un infierno candente, merecemos un castigo de parte de Dios como lo dice la Biblia.

Entendemos cuando nos dice la Biblia, el “Señor no nos ha pagado conforme a nuestras obras”.

Dios es un Dios que es único es todo sabio y las cosas en la historia pueden cambiar de un segundo a otro. Y algo seguro como cristianos es que Dios es Dios. Dios es tan misericordioso que puede dar otra oportunidad.

La segunda vez que Moisés va al monte Sinaí, debe ser algo muy solemne, Moisés atiende todo ello. El Señor no obra de acuerdo a nosotros, la misericordia de Dios quiere decir que él puede retener o revertir las cosas que pudieran ocurrir por nuestras malas decisiones, “Él que perdona la iniquidad, la trasgresión y el pecado”

El Señor, a diferencia de nosotros, no se apresura a destruir; espera a que haya un cambio de actitud, de pensamiento, de camino y eso es lo que el Señor hace con cada uno de los que el ama.

La misericordia es parte del carácter de Dios pero también nos enseña cómo debemos reaccionar cuando somos ofendidos.

Debemos ser conscientes de la grandeza y autenticidad que Dios contiene en su ser, y aun cuando el creyente llega a dominar hábitos y pecados y llega a ser vencedor de sus propios pecados, es también por gracia de Dios. Si hemos recibido el perdón debemos glorificar a Dios por ello, el que se gloria gloríese en el Señor.

Un corazón arrepentido, contrito este es el que realmente Dios puede perdonar. El arrepentimiento es lo que puede darnos el perdón de Dios.

v. 6 Jehová, Jehová… la regla de medición de nuestra conciencia es la palabra de Dios; lo que Dios dice eso es. Dios es un Dios infinito, incomprensible. Dios es generador de nuevos recursos. Hay restauración que Dios hace de una manera sobrenatural, hay gozo, esperanza. Dios es una fuente inagotable de amor.

5 consejos

1. Arrepentirse de todo corazón.

2. Pida al Señor que ordene sus pasos y trabaje en ello.

3. Sea humilde.

4. Acuda a Cristo.

5. No deje de interceder por su propia vida y Dios conceda el arrepentimiento a otras personas.

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