Pablo escribe a los Tesalonisences y les anima a seguir creciendo en su conducta y una vida de santidad, agradable a Dios. Pablo conoce a los hermanos tesalonicenses y sabe que tienen buen testimonio, sin embargo nunca da por hecho que ellos no necesitan seguir creciendo, ni tampoco da por hecho que son infalibles ante la tentación. Al contrario, les exhorta a seguir creciendo, a abundar más y más en una vida agradable a Dios.

Esto es importante porque hay peligros. Vivimos en tiempos peligrosos y en una cultura peligrosa. Y me temo que como cristianos muchas veces nor relajamos demasiado y hemos permitido pecados en nuestra vida que han afectado nuestra comunión con Dios, nos han hecho insensibles a la voz de Dios, y nos sumergen en las profundidades de una vida religiosa monótona y aburrida. Hemos perdido el poder y el gozo en Cristo como el único que puede darnos satisfacción.

Por tal motivo, estos domingos hemos estado hablando acerca de pecados que se conviernten en ídolos de nuestro corazon y que afectan nuestra vida espiritual. El día de hoy me gustaría hablar de un tema delicado pero muy importante. Hoy quiero que estudiamos acerca de el idolo de la sensualidad, y específicamente estaremos enfocando en la lujuria.

Hoy en dia nuestro mundo está inundado en la sensualidad. Si usted ve un comercia sobre relojes, va a notar que sale una mujer semi desnuda. ¿Qué tiene que ver un reloj? Lo mismo pasa con hombres sin camisetas anunciando algún desodorante o una barra energética. Y podemos decir lo mismo de la música, las revistas y cualquier medio de comunicación. Y se nos hace tan inocente hasta que volteamos a ver los estrágos que la lujuria e inmoralidad han causado en nuestra sociedad. Mientras nosotros nos sentamos en las bancas de la iglesia y pensamos que no pasa nada, hay cientos de parejas que se han dividido por causa del adulterio. Miles de jóvenes y señoritas que viven esclavos de la masturbación y pornografia. Y muchos más que estan teniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Muchas veces pensamos que la impureza sexual es solamente un problema de hombres, sin embargo no es sólo un problema de hombres es un problema humano.

¿Qué es la lujuria? Joshua Harris lo define como «el deseo sexual de hacer algo que Dios ha prohibido». La lujuria es desear lo que no tienes y lo que no debes tener. El deseo sano de tener relaciones sexuales no es malo, Dios diseño la relación física, pero la lujuria hace que estos deseos sean más importantes que Dios. Es por eso que puede llegar a ser un ídolo.

Joshua Harris sigue diciendo que «La lujuria puede ser la lucha que define a esta generación». Antes no era tan fácil tener acceso a material pornográfico, pero ahora sólo tienes que activar el internet de tu teléfono y tienes la puerta abierta. Y como padres no hemos madurado en este aspecto, dejamos que nuestros hijos tengan su teléfono más bloqueado que una caja fuerte y no supervisamos lo que ellos estan viendo. Al contrario muchos padres dicen: «Es la privacidad de mi hijo y yo voy a respetar su privacidad». «Mejor le fuera que se le ataran al cuello una piedra de molino y le arrojaran al mar, que hacer tropezar a uno de sus hijos».

No estamos entendiendo los peligros de la lujuria, recuerde que «La lujuria puede ser la lucha que define a esta generación». Mientras usted deja sin supervisar el teléfono y las redes sociales de sus hijos, se han acercado a mí jóvenes de secundaria contandome cómo las muchachitas de su escuela se toman fotos desnudas y se las pasan a los muchachos por Whatsapp. Hoy en día los jóvenes no solo están viendo pornografía, sino que la están produciendo. Y pensamos «no pasa nada, voy a respetar la privacidad de mi hijo». Según algunas estadísticas realizadas a un grupo de creyentes, se obtuvo que el 65% de los congregantes se han visto envuentos en algúna práctica inmoral (fantasías sexuales, masturbación, pornografía, infidelidad, etc.). Pero el pecado no sólo afecta a la congregación sino también a los ministros, pues el 36% de ellos habían caído en algún pecado de índole sexual. Estas son estadísticas alarmantes.

Quisiera hablar esta mañana al grupo de creyentes que ha entendido la lucha. Jóvenes, señoritas, hombres y mujeres, que desean buscar la santidad. No personas perfectas, pues muchas veces caemos en aquellos pecados que hemos jurado no volver a cometer, pero aprendemos y seguimos adelante aprendiendo cómo conviene conducirnos y agradar al Señor. Esta es la clase de personas a las que está escribiendo el apóstol Pablo. ¿Cómo enfrentar y hacer la guerra al ídolo de la lujuria?

1. LA VOLUNTAD DE DIOS (v. 3)

Muchas veces escucho a personas decir «no se cuál es la voluntad de Dios para mi vida». La Biblia es muy clara en enseñarnos la voluntad de Dios. En este versiculo encontramos la voluntad de Dios expresada en dos parte, como una «Y» griega. Por un lado tenemos la voluntad de Dios en una frase positiva pues dice que la voluntad de Dios es «nuestra santificación»; y por el otro lado tenemos la voluntad de Dios en una frase negativa cuando dice: «apártate de la fornicación». En realidad esta diciendo lo mismo, ya que si buscamos la santidad entonces nos vamos a apartar de la fornicación, y si buscamos la fornicación entonces nos vamos a apartar de Dios y su voluntad. Si no te apartas del pecado, el pecado te apartará de Dios.

La palabra griega utilizada para fornicación es la palabra «porneia», de donde tenemos la palabra «pornografia». Esta palabra nos da la idea de inmoralidad sexual de manera general, y es utilizada para hablar de cualquier actividad sexual ilícita.

Y muchas veces surge la pregunta, sobre todo en los más jóvenes: ¿Y qué tan lejos podemos llegar? ¿Cuál es el límite? ¿Cuánto de la lujuria podemos permitir en nuestra vida? El apóstol Pablo nos da la respuesta, pero en esta ocasión en Efesios 5:3. La respuesta es «Ni aun se nombre». Eso significa «¡nada!, ¡ni un susurro!, ¡cero!». Mire que hay otra cosa unida a Fornicación, es la frase «toda inmundicia». Esto se refiere a cualquier cosa que nos lleve a la impureza. Por ejemplo, una señorita puede decir que nunca ha caido en la lujuria porque no ha tenido relaciones sexuales con su novio, sin embargo la forma de tratarse y el contacto físico que tiene con su él puede hacerse de manera impura, cargada de lujuria. Lo mismo podemos decir de aquel hermano(a) casado(a) que se acerca a una persona del sexo opuesto que no es su conyuge, puede que no tenga contacto fisico con ella pero su manera de hablarle o tratarla puede ser de forma impura, llena de lujuria.

La voluntad de Dios es nuestra santidad, no sólo que evitemos los pecados sexuales escandalosos sino también que examinemos nuestras vidas y eliminemos toda clase de impureza en nuestros pensamientos y acciones. Todo esto al nivel de «ni aun se nombre». Esa es la voluntad de Dios.

Hebreos 12:14 dice: «Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor». Si no estás luchando contra la lujuria y el pecado de la inmoralidad esta en riesgo tu destino eterno. Todos aquellos que entienden que la voluntad de Dios es su santificación, toman en serio la lucha contra la lujuria.

Mateo 5:8 dice: «Bienaventurados los de limpio corazon, porque ellos verán a Dios». Un predicador menciona: «Se les puede decir a los de limpio corazon que verán a Dios, porque solo los de limpio corazón lo desean».

2. EL DISEÑO DE DIOS (v. 4)

Sin considerar los debates de traducción, tomaremos la idea de la Reina Valera que dice: «Que cada uno sepa tener su propia esposa en santidad y honor». Este es el diseño de Dios. Él dió el mandamiento de «Fructifíquense y multiplíquense» (Gn 1:28 y 9:7) a la primera pareja de la humanidad y repite el mandamiento a Noé y sus hijos. Y por si se nos olvidaba cumplir esta tarea, Dios nos capacitó de algo increíble llamado IMPULSO SEXUAL.

«Dios en su sabiduria hizo a los hombres y a las mujeres criaturas sexuadas con una atracción magnética mutua» – Joshua Harris.

Recuerdo cuando estabamos en la universidad, que salió en tema de la sexualidad en una de nuestras clases de Biblia. Una de nuestras compañeras comentó que ella creía que la relación sexual sólo servía para procrear, y que si llegaba a causar algún tipo de placer entonces se convertía en pecaminoso. Pero no podemos hacer esta distinción. Ambas cosas fueron creadas por Dios. Y muchas personas, sobre todo los jóvenes tienen la tentación de ver al impulso sexual más como una maldición que como una bendición. Probablemente porque de alguna manera hay padres que les enseñan a sus hijos que todo eso es malo y no les instruyen en temas de sexualidad, sin embargo si usted no les enseña, el mundo lo hará.

v. 4 «Que cada uno sepa tener su propia esposa en santidad y honor». Es increible pensar que la relación sexual apasionada fue idea de Dios. A él no le molesta, ni está en contra de esto. Cantar de los cantares, por ejemplo, es un libro de la Biblia que se dedica por entero a celebrar la relación sexual pura en el matrimonio. Hebreos 13:4 dice: «Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla», una traducción libre podria ser: «el matrimonio debe ser honroso para todos, y la intimidad matrimonial sin mancha». Podemos notar que Dios aprueba la relación sexual en el marco del matrimonio. El deseo sexual es un regalo asombroso y bueno de parte de Dios que él quiere que practiquemos en el contexto del matrimonio.

Al igual que otros impulsos, Dios nos dio estos deseos para dirigirnos hacia algo. Así como nos dio el hambre para que no olvidemos alimentar nuestros cuerpos, asi también nos dio el apetito sexual para que los hombres y mujeres sigan uniéndose en matrimonio, creando una descendencia. Cuando llegamos a la etapa de la pubertad, y todos esos cambios extraños comienzan a suceder en nuestros cuerpos, cuando los chamacos mocosos y las niñas apestosas ya no nos parecen tan repulsivos. Eso te debe guiar a algo, a madurar y a prepararte para que un dia puedas formar una familia. Ser un hombre y una mujer que honra a Dios y honra el matrimonio.

Pero notemos cómo termina el versículo 4: «…en santidad y honor». John Piper explica lo que es la lujuria utilizando una simple ecuación: «La lujuria es el deseo sexual menos honor y santidad». Es la manera en la que el diablo y el mundo han corrompido algo tan hermoso que Dios ha creado.

Si un hombre o una mujer puede satisfacer sus deseos dentro del lecho matrimonial ¿se han preguntado por qué existen tantos casos de adulterio? Porque la lujuria es un deseo idólatra insaciable, que rechaza las reglas de Dios y busca la satisfacción fuera de Él. La lujuria codicia lo prohibido. Pues Dios ha dicho en Éxodo 20:17 «No codiciarás a la mujer de tu prójimo». Esta es la razón por la que David codició a Betsabé, siendo que tenía dos esposas y concubinas.

Dios ha diseñado el matrimonio como la forma para satisfacer nuestros deseos sexuales. Pero la lujuria corrompe este diseño.

Es por eso que en este punto quisiera hacer una advertencia. Muchas personas, y digo muchas, que saben que Dios aprueba la relación física en el contexto del matrimonio, buscan el matrimonio con el único objetivo de legitimar sus deseos sexuales. Y en la consejería pre-matrimonial siempre se hace esa pregunta «¿Por qué te quieres casar?». Esta pregunta es muy importante porque la Biblia dice que el matrimonio debe ser honroso, el matrimonio no es solamente sexo, es más que eso. Tiene un propósito eterno y glorioso, y si las personas no lo entienden, van a buscar el matrimonio de manera egoísta y se encontrarán con muchas sorpresas. ILUSTRACION: Compra de un DVD en CDMX.

Si sólo buscas el matrimonio para tener relaciones sexuales de manera legal, o porque te dijeron que eso te va a ayudar. Déjame decirte que estás siendo guiado por la lujuria y no por la voluntad de Dios. Solamente llegaras a formar parte de las estadisticas de dovorcios del registro Civil.

3. EL CONOCIMIENTO DE DIOS (v. 5)

La concupiscencia es un deseo codicioso de satisfacer los deseos de la carne. Pablo menciona que esto es un estilo de vida porque la lujuria nunca se puede saciar. 2 Pedro 2:10, 14. Aunque te entregues a toda clase de actos indecentes, nunca te sacias de cometerlos. Nunca lograrás fantasear lo suficiente como para saciar la lujuria. O acostarte con la cantidad de personas necesarias, o masturbarte lo suficiente. O mirar la cantidad de pornografía suficiente como para saciar a la lujuria.

Joshua Harris: «Puedes atiborrarte de lujuria, pero siempre estarás hambriento». Te encontrarás atrapado, sumergido en el pecado, tratando siempre de alcanzar algo que no puedes obtener. Si permites la lujuria no creas que los deseos se calmarán, al contrario, el deseo va a crecer cada vez más, y te privará de la capacidad de disfrutar el placer verdadero y santo. Jesús dijo en Juan 8:34 que todo aquel que practica el pecado, esclavo es del pecado.

Hoy en día el mundo enseña que usted no debe negarse nada. Que tiene que buscar ser feliz. Y si usted se niega un impulso sexual en cualquier punto eso significaría no ser sincero con uno mismo. Pero si usted consciente sus impulsos sexuales fuera de la voluntad de Dios, sería más o menos como si usted consintiera a su hijo en cada berrinche que él hace. El niño no se va a levantar al día siguiente siendo un niño menos berrinchudo, al contrario, él querrá más y cada vez será peor.

Al decir «No» a las relaciones sexuales fuera del matrimonio, no estamos negando nuestra sexualidad sino que estamos luchando por ella. La rescatamos para que la lujuria no la arruine. Para que el matrimonio sea honroso y no haya mancha en la relación íntima del lecho matrimonial.

Y al final del versículo nos aclara la razón de este estilo de vida: «no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios». Vivir en la lujuria es el estílo de vida de las personas que no conocen a Dios. Juan 3:8 «CITAR».

Por tanto lo que más necesito en esos momentos cuando mis pensamientos y mis deseos desean saciarse con la lujuria, es ver a Cristo y buscar su gracia. 2 Cor 3:18

Y me temo que cuando escuchamos una predicación y volvemos a casa dispuestos a tomar decisiones para la gloria de Dios, me temo que lo que hacemos es someternos bajo el yugo de la ley. Comenzamos a ponernos reglas diciendo: «Ya no voy a hacer esto, ni ver esto, ni pensar en esto… etc.», pero eso no funciona, la evidencia de eso es las muchas veces que hemos prometido no hacer algo y volvemos a caer vez tras vez en el mismo pecado.

El problema es que al decir: «No voy a hacer esto, no voy a ver aquello», es que estámos poniendo nuestra esperanza en la fuente equivocada de poder. Estoy poniendo mi esperanza en mi propia fuerza de voluntad. Pero la fuerza de voluntad no da resultado. Sólo el poder de la cruz es capaz de romper el poder del pecado que nos mantiene esclavizados.

V. 4 «En pasión de concupiscencia». John Piper escribe en su libro Gracia Venidera: «Debemos combatir el fuego con el fuego. El fuego de los placeres lujuriosos debe combatirse con el fuego de los placerees de Dios. Si solo intentamos combatir el fuego de la lujuria con prohibiciones y amenazas, simplemente fracasaremos. Debemos combatirlo con la promesa sólida de una felicidad superior».

Solamente podemos luchar contra la lujuria en la confianza de que hemos sido perdonados por completo delante de Dios gracias al sacrificio de Cristo por nosotros. Ve a la cruz y vea lo que costó cada pecado que permitimos en nuestra vida. Crece en su apreciación de quién es Cristo y lo que Él hizo en la cruz por ti.

Arrepiéntete de tus pecados y confía en Jesús, no en tu fuerza de voluntad.

CONCLUSION:

ALGUNAS PRECAUCIONES:

– Tenga cuidado en cómo saluda a los hermanos(as). No importa si usted es un adolescente o un hermano(a) de edad, sobre todo los saludos de beso y los abrazos pueden ir acompañados de lujuria. Recuerde que la lujuria no es un problema de muchachos, es un problema de la humanidad.

– Tenga cuidado de no estar sólo con alguien del sexo opuesto. No importa si están en la iglesia o en cualquier otro lugar. La Biblia dice que el cree estar firme, mire que no caiga. Por tanto también tenga cuidado de que su hijo(a) no se encuentren solos con alguien del sexo opuesto.

– Tenga cuidado de cómo y cuánto usted se escribe con alguien del sexo opuesto, sobre todo si no es su esposo(a). Y también cuide a sus hijos, no es apropiado para un jóven o una señorita estarse escribiendo por whatsapp o llamando a jovenes del sexo opuesto a altas horas de la noche.

– Para las muchachas. Tengan cuidado de las peliculas románticas. Muchas de esas películas están diseñadas para despertar en ti deseos inapropiados. Lo mismo pasa con la música, las imagenes y los pósters de ese artista o videoblogger que tienes guardadas en tu celular o en tu cuarto.

– Para los muchachos. Tengan mucho cuidado de no dar una segunda vista a las revistas del OXXO, de la publicidad en internet y de los comerciales de televisión. Los hombres somos más visuales, por lo que una imagen que puedes ver por 2 o 3 segundos puede quedarse grabada en tu mente por semanas.

– Para hombres y mujeres. Dios nos diseñó diferentes. El hombre ha sido creado para alcanzar y conquistar, y la mujer para atraer. Dios nos hizo así para ponerlo en práctica con nuestro esposo(a), por favor, no lo hagas todo el que pase enfrente.

– Todos: Tengan cuidado de cómo se visten. Paul Washer dice que tu ropa debe ser el marco de tu cara y no de tu cuerpo. Ten cuidado de a dónde estás llamando la atención.

– Tenga cuidado de supervisar los dispositivos electrónicos de sus hijos. No se crea el cuento de que tiene su teléfono superbloqueado por si se lo roban, ya que hoy en día los ladrones pueden fácilmente desbloquear su teléfono con un tutorial de YouTube. Supervise no sólo su celular, sino su computadora y lo que ve en televisión.

– Tenga cuidado del pensamiento de «no pasa nada», o «Yo sé hasta donde llegar», ese es el mismo engaño de satanás que llevó a Adán y Eva al destierro y a toda la humanidad a la condenación.

La lucha contra la lujuria y la impureza es tan fuerte que nos atrae, nos atrapa y nos persigue incluso cuando hemos jurado por enésima vez que no caeríamos en ella. Sin embargo el poder de la cruz es capaz de romper el poder del pecado que nos mantiene esclavizados. Solamente podemos luchar contra la lujuria en la confianza de que hemos sido perdonados por completo delante de Dios gracias al sacrificio de Cristo por nosotros.

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