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Indescriptible gozo en la aflicción

Indescriptible gozo en la aflicción

Los creyentes no sólo tenemos la esperanza futura y viva, sino que también en medio de las aflicciones, los creyentes podemos experimentar un gozo indescriptible en la aflicción.

1. Tu gozo debe estar en la esperanza de nuestra glorificación.

Pedro nos dice que el creyente puede tener paz en su corazón, aunque esté sometido a diversas pruebas. Este gozo es posible por la esperanza que el creyente tiene. «En lo cual» refiere a la salvación que Pedro ya ha descrito. A pesar de las aflicciones, es posible gozarse porque tenemos la esperanza de nuestra glorificación manifestada en el futuro (Ro 8:17). Así como él padeció y fue glorificado, nosotros esperamos ser glorificados juntamente con él en su venida.

La glorificación se define como el paso final de la aplicación de la redención. Esto tendrá lugar cuando Cristo resucite el cuerpo de los creyentes y cambie el cuerpo de creyentes que aún viven cuando él venga. Esta es la esperanza que nos trae regocijo.

La Biblia habla que los creyentes pasan por momentos de aflicción, sin embargo, podemos tener el gozo por nuestra esperanza, la esperanza que nuestro cuerpo será redimido de la contaminación del pecado y los efectos de la caída.

2. Tu gozo debe brillar en medio de nuestra aflicción

Como aquel diamante que es puesto sobre un trasfondo oscuro para que su brillo resalte, de la misma manera nosotros podemos mostrar nuestro gozo en momentos de aflicción. Podemos expresar ese gozo inexpresable porque se sobrepone en medio de la adversidad (Is 54:7-8). El Señor nos permite pasar por un tiempo de aflicción por breve tiempo, y a veces también nos pasa por la disciplina, pero en su misericordia ha prometido ayudarnos.

En este pasaje vemos que su misericordia nos ha hecho renacer y nos da una esperanza de vida en Cristo Jesús, y aunque seamos pasados por la aflicción tenemos la esperanza eterna en Cristo Jesús. En medio de la prueba él sustenta y no abandona a su pueblo. Romanos 8:18, Pablo no niega que el creyente va a pasar por aflicciones, pero nuevamente nos lleva a la esperanza de la gloria futura.

Podemos ver el ejemplo de Cristo, quien se sometió a aflicción al sufrimiento para traer salvación (He 5:8). Cuando pensamos en la vida de nuestro Señor Jesucristo, podemos saber que el sufrimiento es necesario en nosotros. Nuestro gozo puede brillar, así como brilló la vida de nuestro Señor.

Aunque los profetas anunciaron el sufrimiento que vendría al Mesías, también revelaron las glorias que vendría tras ellos y la gloria que traería a sus hijos después de su resurrección. Romanos 8:18 Debemos ver toda la adversidad como algo que Dios nos envía para hacernos bien. Dios quiere fortalecer nuestra obediencia y a la larga traer más gloria a Él. Los creyentes podemos identificarnos con nuestro maestro quien pasó primero por el sufrimiento para entrar a la gloria. No debemos rechazar las aflicciones sino verlas como parte de la vida cristiana porque nos identifican con el Señor.

Dios traerá momentos de aflicción, pero al final habrá dulzura.

3. Tu preciada fe debe glorificar a Cristo en su venida (1 Pedro 1:7)

Pedro hace un contraste entre elementos que son considerados como preciados y otros que no tienen valor. Aunque el creyente pueda perder las cosas preciadas para este mundo, hay algo que no podemos perder, es la fe que tenemos por medio del Espíritu Santo. Aunque el mundo esta embargado por el temor, los creyentes podemos pensar que podemos perder todo lo que el mundo valora, pero nadie nos puede arrebatar la fe en el Señor.

En Proverbios vemos el contraste de la sabiduría, aún con más valor que las cosas de este mundo. El creyente tiene su fe puesta en el galardón y no en los sufrimientos. Puede ver el sufrimiento temporal como un medio para que su fe sea perfeccionada y traiga gloria al Señor.

Por la predicación de los apóstoles, los hermanos habían podido abrazar a Jesucristo sin haberle visto físicamente, pero le amaban por la promesa de redención. Un día veremos al Señor cara a cara (1 Jn 4:9-10). Estos hermanos podían glorificar al Señor porque conocían el amor de Cristo por medio de los apóstoles.

Nuestra fe le glorifica y trae gloria a Dios. El resultado de la depuración de nuestra fe pasada por el fuego, es la alabanza, gloria y honra. Le trae gloria porque es el mismo Señor que ha preservado nuestra fe. 1 Pedro 5:10 Pedro termina su carta señalando al Señor como el autor de nuestra fe (1 Pe 5:11). Podemos estar seguros que las aflicciones del tiempo presente traerán gloria a nuestro Dios.

Nuestra preciada fe glorifica a Dios, porque en el tribunal de cristo, nuestra fe traerá alabanza gloria y honra. Dios recomenzará a aquellos que han sido fieles. No la gloria de los hombres que somos tentados a buscar, sino que en el tribunal será revelada la autenticidad de nuestra fe (Mat 25:21).

Que después que pasemos esta pandemia, nuestra fe pueda ser fortalecida y estemos preparados para aquel día donde el Señor pueda decirnos «buen siervo fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré».

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