23 de Noviembre del 2014 | Santiago Introducción | Jaime Escalante

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Cuando pensamos en el crecimiento espiritual encontramos que Dios siempre quiere que crezcamos. Como pastores siempre es un gozo cuando las ovejas van creciendo. En la Biblia encontramos pastores con la misma carga. Escribe a una iglesia joven y esparcida y está preocupado por su crecimiento.

SU PRESENTACIÓN

1. ¿Quién fue Santiago y qué es lo que quiere enseñar?

Sant 1:1 El que escribe esta epístola es quien dirigió durante mucho tiempo la iglesia de Jerusalén. Fue el pastor por mucho tiempo de esta iglesia. Era conocido de manera muy popular como el hermano del Señor (Gal 1:19; Mc 6:3). Pablo menciona a Jacobo, Pedro y Juan como columnas de la iglesia (Gal 2:9). Santiago era visto como un hombre importante, sin embargo cuando vemos su presentación en su epístola se muestra como siervo.

La posición a la que un hombre debe aspirar es en no perseguir sus propios intereses. Todo lo hace para el Señor. Este título de siervo implica su lealtad y servicio a Dios. Ser un siervo de Dios es una posición gloriosa. Aunque en la cultura en la que se encuentra, un siervo no tenía derechos ni valor. Pero lejos de ser un título deshonroso, era un privilegio (1 Rey 8:53). Cuando la Biblia hace referencia a Moisés se describe como el siervo de Dios, así como a Josue y Celebremos (Jos 24:29). Ser siervo de Dios es la mayor honra. También así eran considerados Abraham, Isaac y Jacob (Dt 9:27). Job también fue llamado así (Job 1:8), y era el título para los profetas (Am 3:7).

Jesús mismo declaró que el mayo en el Reino de los Cielos era aquel que fuera un servidor. A veces pensamos que el someternos a la autoridad de otro es una deshonra. La verdadera paz no se encuentra en revelarse a la autoridad, sino que de manera paradójica, la verdadera paz está en la sumisión a la voluntad de Dios. Cuando entendemos que somos siervos de otros.

Nosotros también podemos llegar a pensar que somos siervos porque tenemos alguna relación con padres cristianos o algún cargo en la iglesia.

Llegaremos a ser grandes cuando aspiramos a ser esclavos de Dios. ¿Qué queremos ser? ¿Cuáles son nuestras aspiraciones? Nuestras metas muchas veces son la de ser grandes. Sin embargo aunque tengamos un cargo importante aún así podemos ser siervos de Dios. En la historia de José él fue encarcelado y aprendió a ser siervo, por eso cuando fue colocado en una posición importante él entendió que seguía siendo un siervo.

2. ¿Qué produjo en Santiago esta humildad? No presumir su parentesco y puesto prominente.¿Habrá nacido con esta clase de humildad? ¿La habrá recibido cuando obtuvo su llamado apostólico?
La vida de Santiago comenzó a cambiar cuando las palabras penetrantes de su hermano llegaron a sus oídos. La epístola de Santiago es un eco de las palabras de Jesús (Luk 8:19-21). A los judíos les gustaba alardear de su genealogía y de su posición, y aquí vemos a Maria y los otros medio hermanos de Jesús queriendo llegar a Jesús por su posición. Los que pertenecen a la familia de Dios son los que ponen en práctica sus palabras.
No son los oyentes los hijos de Dios. No porque alguien se siente el domingo en una banca es un verdadero hijo de Dios. Si nuestra vida no demuestra obediencia quizás ni siquiera somos verdaderos creyentes.
De hecho de esto se trata la epístola de Santiago. La evidencia de nuestro crecimiento es la obediencia a la palabra de Dios.

SU MENSAJE

Sant 1:18 Hay que nacer para poder crecer. Crecimiento no es tratar de poner actividades cristianas para crecer, sino el haber nacido de nuevo. Haber experimentado el poder del Espíritu transformador en nuestras vidas. Y ustedes puede regañar a alguien para que cambie pero no sucederá nada si esa persona no ha nacido otra vez. Necesitamos nacer para poder crecer.

Jam 1:22, 27 la verdadera religión es hacer misericordia y vivir en santidad. 2:17 nos hemos confirmado con la religiosidad, nos hemos enfocado en el activismo y hemos olvidado de la misericordia y la santidad.

Jam 3:1 Santiago también enfoca a la actitud de aquellos que creen que no necesitan ser instruidos. Necesitamos poner en acción nuestra fe (Jam 3:13). La fe verdadera se muestra en conducta. ¿Cómo se que soy un hijo de Dios? Porque mi conducta ha cambiado.

Jam 3:18, 4:8, 4:17 Todos tenemos mucha información, y quizás tenemos una lista de las cosas que no hacemos. Pero hacer lo bueno es la misericordia y guardarse sin mancha.

«Mi madre y mis hermanos son los que hacen la voluntad de mi Padre que está en lo cielos». Estas palabras impactaron la vida de Santiago, y fue aquí donde quizás él fue salvo.

¿Cómo viven los que pertenecen a la familia de Dios? (Jam 4:11). Santiago lleva la vida cristiana a un nivel tan práctico que es un reto para nosotros. No debemos conformarnos con ser oyentes sino obedientes. Sacando la religiosidad de un templo o un cuarto, sacarlos nuestro estudio y llevarlo a la vida práctica.
Pero cuando lo hacemos vamos a encontrar lucha contra nuestra carne ¿Qué hacemos? (Jam 1:5).


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