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La corona de la creación

Al leer los primeros versículos de Génesis nos preguntamos ¿Por qué hay dos relatos de la creación del hombre? Vamos a ver algunas diferencias. Primero vemos que en el capítulo 1 Dios está creando a través de la Palabra, el capítulo 2 describe la actividad de Dios como forma de hombre, en un lenguaje más ilustrativo, se presenta a Dios como si tuviera un cuerpo humano. La intención de esto es mostrar a Dios de una manera más personal y cómo él se acerca a su creación.

En el capítulo 1 vemos la creación de todo el cosmos, pero en el capítulo 2 encontramos a Dios acercándose a su creación de forma personal. En el capítulo 2 se distingue al hombre de los demás seres que componen la creación de Dios. El capítulo 1 termina el relato con la creación del hombre, pero el enfoque del capítulo 2 es la creación misma del hombre. Es en eso que está centrado el capítulo 2. Se nos muestra cómo Dios tenía relación con el hombre y con el resto de la creación.

El capítulo 2 nos muestra también, de manera muy gráfica, la bondad de Dios para con el hombre. Aunque el capítulo 1 muestra que todo lo que Dios hizo era bueno en gran manera, en el capítulo 2 vemos cómo Dios desborda su bondad para con el ser humano. Este tema de la bondad de Dios también lleva otra intención en el capítulo 2 que nos prepara para el drama del capítulo 3, el rechazo del hombre a su creador.

A lo largo de este capítulo estaremos estudiando aspectos del carácter de Dios y también de la naturaleza del hombre

1. Dios es creador y sustentador de todas las cosas (Gen 2:4-6)

Podemos ver que se expresa de forma pasiva que los cielos «fueron creados», y después se nos presenta a Dios como el autor de la creación. Esto es un argumento contundente para los oyentes de ese tiempo, el pueblo de Israel que entraría en la tierra de Canaán, quienes tenían dioses de la naturaleza a los cuales adoraban. Hay un sólo Dios y es el que debe ser adorado.

Dios también es sustentador. El texto nos dice que «Dios regaba la tierra», aquí se nos adelanta diciendo que antes del diluvio no existía la lluvia. Hebreos 1:2 nos dice que Dios sustenta la creación por Jesucristo.

2. Dios es el gran alfarero que formó al hombre del polvo de la tierra (Gen 2:7)

El capítulo 2 comienza a usar un lenguaje gráfico, mostrando a Dios creando no sólo a través de su palabra sino como un sabio alfarero que da forma al ser humano del polvo de la tierra. Esta declaración también nos muestra que el ser humano es formado de la tierra, es decir, que hay un vínculo de la humanidad con la tierra. Pero también nos refleja la fragilidad y la mortalidad del ser humano, el hombre es frágil, distinto de la naturaleza de Dios.

Aunque los demás seres de la creación también fueron creados por Dios, el hombre se distingue porque Dios de la forma con sus propias manos y sopla en su nariz aliento de vida, y de esta manera lo distingue del resto de la creación (Job 34:14). El vivir en un mundo caído nos recuerda que somos frágiles y que dependemos de nuestro creador, no nos sostenemos por nosotros mismos (Sal 8:3-4).

El pasaje de Génesis 2 nos está mostrando que el hombre todo lo recibió de parte de Dios. ¡Todo depende de Dios! La verdadera gloria del hombre se encuentra de lo que recibe por gracia de Dios. Pablo dijo que el que se gloría, que se gloríe en el Señor. Y si hemos recibido salvación y perdón, es por el Señor.

3. El gran agricultor que planta y riega el huerto del Edén (Gen 2:8-9)

En este pasaje podemos ver que el hombre podía disfrutar de la creación de Dios (todo árbol delicioso), se nos describe que el hombre podía encontrar placer y deleite en la creación de Dios. El placer y el deleite no son pecaminosos, existían antes de la caída del hombre y son parte del diseño de Dios. Él creo todas las cosas para que las disfrutemos, siempre y cuando nuestro enfoque esté en dar la gloria a Dios; y puedo agradecer a Dios por lo que él ha provisto. El placer pervierte todo esto en abusos, rechazo y en olvidarnos de Dios y de ser agradecidos (1 Cor 10:30-31). Aunque el pecado corrompe los placeres de la vida que Dios nos ha dado, por la gracia del evangelio podemos disfrutar de lo que Dios nos ha dado.

Dios también puso dos árboles, uno de ellos era el árbol de la ciencia del bien y del mal. El hombre dependía de Dios para interpretar el mundo y lo que lo rodeaba. Cuando ellos deciden participar del árbol de la ciencia del bien y del mal, satanás les tienta diciéndoles que Dios ya no tiene que dictarles lo que tenían que hacer. Ya no tenían que depender de Dios para saber lo bueno y lo malo.

Pero también, en ese huerto se encontraba el árbol de la vida. Este era un árbol verdadero (real desde luego), pero también nos apunta a una realidad espiritual. De ese árbol real, la escritura nos muestra que podían comer de él; tenía el propósito de mantener la vida de Adán. Antes de la caída, Adán y Eva eran inmortales, su vida se mantenía a través del árbol de la vida, el cual les daba su vida eterna. Ese árbol está en medio para recordarle a Adán que él no se sostiene por sí mismo. Muchas veces vivimos situaciones devastadoras para recordarnos que vivimos en un lugar donde hay muerte.

Por eso cuando Adán es expulsado, ya no tenía este acceso al árbol de la vida. Después de la caída, Adán viviría en un mundo a expensas de la muerte. Pero aún tras la caída, el Señor no los deja sin esperanza. Ahora esta esperanza estaría centrada en un salvador, en un hijo de Eva que traería vida a través de la resurrección. El verdadero árbol de la vida lo vemos expresado a través de la llegada del Señor Jesucristo. Por eso Jesús hablaba diciendo que tenían que comer de él, participar de él para tener vida eterna.

En el nuevo reino de Jesucristo se nos dice que está el árbol de la vida. Y un día, a través de Jesucristo, volveremos a participar de ese árbol para toda la eternidad.

Salmo 8:6 El hombre es la corona de la creación, y aunque caído, aún hay un dominio que el hombre tiene sobre las bestias y el resto de la creación. El ver la gracia de Dios al ponerlo en esta posición privilegiada, nos prepara para lo trágico de la rebeldía del hombre y el monstruoso deseo de querer pretender el ser igual a Dios.

Esto nos recuerda que la desobediencia, la rebeldía y el pecado deben ser visto como algo terrible. Esa es la intención de Génesis 3, se nos presenta el pecado de Adán y Eva como algo terrible. Cada vez que pecamos rechazamos la buena voluntad de Dios y decidimos poner la nuestra. Nunca debemos dejar que el pecado crezca en nuestra vida.

4. Dios es el gran rey que señorea por medio de su Palabra

Aunque Dios le dio un dominio delegado al hombre, era Dios quien gobernaba a través de su Palabra (Gen 2:16). Dios es el gran jefe que señorea por encima de Adán. Esa era información suficiente para él y no se tenía que preguntar «por qué». La Palabra de Dios es contundente y la debemos aceptar, así como es. Vemos el gobierno de Dios primero definiendo quién es el rey, también encontramos un reino y también un vasallo. La benevolencia de Dios, vivir bien es vivir bajo la autoridad de Dios y su Palabra ¿Cómo puede el ser humano dudar de la bondad de Dios y rechazarlo cada vez que peca?

La bondad de Dios llega a un clímax cuando él se interesa de una manera muy especial al brindarle compañía al varón (Gen 2:18). Dios busca ayuda idónea para Adán al traerle las bestias del campo para que él les ponga nombre.

Vemos algunos principios, primero que el trabajo ya existía; el trabajo no es parte de la maldición de Dios. El trabajo reflejaba el carácter perfecto de Dios, ya que de «todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre». La intención de Dios es que el trabajo glorifique y represente a Dios.

5. Dios es el cirujano que trae vida a la compañera de Adán

Dios abrió el costado de Adán y creó a la mujer ¿por qué no la creo al mismo tiempo de Adán? Dios lleva a Adán a que él experimente cierta insatisfacción que le llevara a buscar una relación con alguien que provenía de él mismo. Esa relación de Adán y su esposa, quien provenía de él, debía recordarle a Adán que él provenía de su creador. Él ahora estaba llamado a cuidad la creación y a cuidar de la esposa que Dios le había provisto.

El matrimonio en última instancia apunta a la dependencia que la Iglesia tiene de la cabeza que es Jesucristo.

Conclusión

El hombre es coronado de honra y gloria al hacerle señorear sobre el resto de la creación. Pero este primer adán fracasa y ya no refleja un gobierno que representa perfectamente la imagen de Dios. Por eso el resto de la historia se centra en esperar a un segundo Adán, el cual es Cristo. ¡Él es la corona de la creación! Por eso el pasaje de Génesis 2 termina diciendo que Adán y Eva estaban en perfecta comunión con Dios, pero después que caen, sienten vergüenza y huyen de Dios. Pero hay una esperanza, el segundo Adán, Jesucristo, ¡Él es la corona de la creación! (He 2:9, 14; Ef 1:19-23)

Al ver a Jesucristo como la corona de la creación, nos abracemos de esperanza, al vivir en un mundo donde hay muerte. Sólo Jesucristo nos libra de la muerte. Que los demás puedan mirar la gloria de Dios en nuestro diario vivir.

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