Las buenas noticias del evangelio

Domingo 09 Febrero del 2014 | Romanos 1:1-17 | Ernesto Mendoza

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Hoy en día parece que hemos olvidado lo que son las buenas noticias. Mientras leía el periódico esta semana me di cuenta de que casi todas las noticias que nos presentan son tragedias. Sin embargo cuando llegamos a la carta de Pablo a los Romanos, el nos va a contar una noticia, pero a diferencia de las que vemos en el periódico o la televisión, esta es una buena noticia. (V.1) Pablo nos dice que él fue apartado por Jesucristo para el evangelio de Dios. La palabra «evangelio» aquí usada, viene de la raíz griega que quiere decir «buenas nuevas» o «buenas noticias» de Dios. Esta palabra se usaba cuando un rey quería anunciar buenas nuevas al pueblo. Él mandaba a uno de sus siervos a proclamar como un heraldo estas noticias por las calles.

Es por eso que Pablo se describe a sí mismo como siervo, que en la época del apóstol se refería a un «esclavo». Alguien que había sido comprado y que le pertenecía a otra persona. Pero también Pablo se describe como un emisario. La palabra apóstol se traduce principalmente como «uno que es enviado». Y por último en su presentación nos dice cuál es la fuente de su mensaje (v. 2). Las santas escrituras, la palabra de Dios es de donde provienen las buenas noticias que Dios tiene para ti y para mí.
Hermanos, la Biblia nos dice que ustedes y yo hemos sido comprados por precio, por la sangre de Cristo y ahora le pertenecemos. Y ahora nuestro Señor nos a enviado a todo el mundo a predicado el evangelio, las buenas nuevas se salvación. Somos los heraldos del rey quienes llevan las buenas noticias.

Sin embargo muchos no estamos obedeciendo a nuestro amo celestial. Y quizás porque nosotros mismos no estamos convencidos por el mensaje. No se nos hace un mensaje atractivo, no vemos qué tiene de bueno las buenas nuevas. Pero la Biblia nos va a enseñar qué es lo que hace que el evangelio sean buenas noticias.

I. La persona del evangelio (vv. 3-7).

El mensaje central del evangelio es Jesucristo, el hijo de Dios. Y para entender el verdadero mensaje de las buenas noticias debemos de ir a la fuente correcta (v. 2). Dice que el evangelio es el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento. Todas las promesas de Dios se cumplieron con la venida de Jesús a la tierra. Eso significa que usted puede confiar en Dios, porque Dios mantiene sus promesas. Estas promesas son dadas a través de sus santas escrituras.
El mensaje central es acerca del Hijo de Dios (v. 3), que ha estado con el Padre desde la eternidad, pues el es Dios. ¿Qué es lo que nos dice sobre el Hijo?

A. La encarnación de Cristo (v. 3).Él nació. Para poder cumplir su misión de redimir a al hombre, requería que Cristo tomara la naturaleza humana. (Heb 2:17) (Heb 4:15).
Él era del linaje del rey David. ¿Por qué esto es una buena noticia? Porque las promesas del A.T. apuntaban hacia un rey que había de venir a traer paz, justicia y juicio sobre la tierra. Y cuando ese rey fuera establecido (Isaías 35:10). La venida del hijo de David significa gozo eterno en la presencia del Señor.

B. La autoridad de Cristo (v. 4). Ahora, la buena noticia no es solo que el hijo de Dios, el Rey prometido nació. Pablo nos va a decir dos noticias, una buena y una mala (v. 4).
Él murió. La mayoría de los judíos en el tiempo de Pablo esperaban que el Mesías vendría con poder político, derrotando a los gobernantes que los oprimían. Pero la mala noticia es que lo que Pablo dice entre los versículos 3 y 4 implica que el Hijo de David murió ¡Murió! Para aquellos que creían en el Mesías esto era devastador. Los Mesías no mueren, al contrario, viven para conquistar y gobernar, no son arrestados, golpeados, escarnecidos y crucificados. (Luc 24:21).
Él resucitó con poder. La frase “fue declarado Hijo de Dios con poder” quiere decir que pasó de ser el Hijo de Dios en humildad y debilidad humana, al Hijo de Dios con poder. Por eso Cristo puede decir: “Toda potestad me es dad en el cielo y en la tierra”. Él está gobernando ahora y quiere gobernar nuestras vidas. Nuestro rey vive.

C. La encomienda de Cristo (vv. 5-7). Como resultado, ahora recibimos gracia y apostolado. No sólo Pablo sino también nosotros. Esto es capacitarnos para la obediencia a la fe en todas las naciones (v. 5). No seamos desobedientes. Nuestra tarea es obedecer a la fe, lo que significa llevar la buena noticia del evangelio en un mundo inundado con malas noticias y tragedias. Para que usted haya conocido a Cristo, alguien tuvo que obedecer a la fe a todas las naciones. Esto lo incluye a usted.
Vv. 6-7 Termina diciéndonos el doble llamado que tenemos. Primero es el llamado a “ser de Jesucristo”, a unirnos con Jesús en el camino del calvario y su misión para alcanzar al mundo perdido. El segundo es un llamado a ser santo, lo que significa “apartado” para Dios. Y todo esto para la obediencia a la fe.

II. El propósito del evangelio (vv. 8-15).

Al parecer Pablo nunca había estado en Roma, por tanto el tenía planes de pasar a visitar a los hermanos en un viaje que él tenía planeado hacia España (v. 8-10) (Ro 15:23-24). ¿Qué les dices a estos hermanos para animarlos a permanecer en la fe? (v. 15) ¡El evangelio! El evangelio era central en la vida y ministerio de Pablo y debe ser central para nosotros. ¿Por qué el evangelio? ¿cuál es su propósito?

A. Confirmar (v. 11). La palabra que se utiliza aquí nos da la idea de fijar, afirmar algo en el sentido de dejar firme. Pablo quería que los hermanos se fijaran en la verdad del evangelio de Cristo. Nuestro trabajo en los discipulados es confirmar a la persona en la decisión que ha tomado, y continuar enseñándole del evangelio.

B. Confortar (v. 12). Animar y consolar (Rom 15:4-5). ¿Qué es lo que decimos a un hermano que esta pasando por una prueba difícil? Lo que ese hermano necesita es el evangelio.

C. Cosechar (v. 13). La Biblia siempre anima al creyente a llevar fruto, sin embargo debemos entender lo que significa fruto en el contexto de Romanos (Rom 6:22). El fruto del evangelio es ser más como Cristo. ¿Hay fruto en nuestra vida? ¿Estamos creciendo más a la imagen de Cristo? Hermanos, el evangelio es central en el plan de Dios, el evangelio es central en la Biblia y debe ser central en nuestras vidas día a día.

III. El poder del evangelio (vv. 16-17).

A. Me da confianza para hablar (v. 14, 16). Los griegos eran conocidos como los más grandes sabios y pensadores. Lo que Pablo quiere decir es “quizás yo no soy sabio pero no me avergüenzo porque tengo algo más grande: el poder de Dios que puede salvar”. (1Co 1:21; 1 Co 2:1-2). El mismo poder del Dios omnipotente, creador del universo, a través de la obra de su Hijo en la Cruz, es lo que puede salvar a las personas. Ese poder nos ha sido dado a través de su palabra. Hermano, no se avergüence de hablar de Cristo en su familia, con sus amigos, en su trabajo, en el taxi. Pablo dijo a Timoteo 2 Ti 1:8 «Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios…». El poder de Dios a través del evangelio me da confianza para hablar.

B. Me da su justicia por la fe (v. 17). La frase “por fe y para fe”, se refieren no solo a la fe que Dios demanda de las personas sino también a la fe que Dios da (Ro 10:17). Este versículo nos resume los primeros 15 versículos y nos da el tema de Romanos que desarrollaremos en los siguientes capítulos: “La justicia de Dios al alcance de todos por la fe”.

¿Qué es lo que va a dar fe y salvación a las personas? ¿Qué es lo que va a traer esperanza a este mundo? ¿Cómo es que el evangelio son buenas noticias el día de hoy? Nuestro Rey vive y quiere que todo el mundo lo sepa. Este mensaje puede confirmar, confortar y cosechar fruto. Pero sobre todo, este mensaje puede salvar, y pone a nuestro alcance el precioso regalo de la justicia de Dios solo por la fe en Cristo. ¿Cree esto? ¿Lo ha experimentado? ¿Puede disfrutar lo hermoso de esta verdad?


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