Las verdades del ministerio

24 de Mayo del 2015 | Iván Bernal


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En una encuesta realizada a jóvenes cristianos, una de las preguntas era ¿te gustaría servir en el ministerio? sin embargo únicamente el diez por ciento de los jóvenes tuvo una respuesta acertada. La mayoría de los jóvenes tenían una idea distinta del ministerio. Ellos pensaban que era una renuncia a vestir bien, sin oportunidades de trabajo, una vida de martirio y pobreza, etc. Otros cuántos pensaban que el ministerio era la oportunidad de ser rico.

Estas ideas vienen de nuestro corazón contaminado y de malos ejemplos en el ministerio. El ministerio es una oportunidad de servicio y tiene que ver con la predicación del evangelio de una manera o de otra. No todos predican pero todos sirven de alguna manera para que el evangelio sea predicado. El ministerio no es un llamado a ser pastor, misionero o maestro de escuela dominical

I. El ministerio es una soberana vocación (Fil 1:12).

La soberanía es algo que sólo puede venir de Dios. No es por decision, interés o capacidad humana, sino por los designios perfectos de Dios. El ministerio es una vocación de Dios. Alguien no puede ser un predicador por sus propios esfuerzos. No es del que quiere o corre, sino de Dios que tiene misericordia. Esto es gracia.

Pablo estaba preso por predicar el evangelio. Las personas pensaban que iban a detener el evangelio al encarcelarlo. Pablo responde en su carta que esos intentos han resultado más para el progreso del evangelio. Entre más ha sido perseguida la iglesia, el evangelio ha sido predicado más. El ministerio es una vocación soberana, aunque las personas se opongan, pero el que decide es Dios.

¿Quién era Pablo? La persona menos indicada para promover el evangelio. El libro de los Hechos nos habla de la conversion de Pablo. Él era un perseguidor, pero el Señor se le apareció, y de ser un perseguidor se convirtió en un predicador del evangelio.

A. Un llamado supremo. Haciendo un recuento en la historia de las personas que Dios ha usado, no eran las personas más aptas. Moisés puso sus barreras y excusas cuando Dios le llamó. Pero el Señor elige a quien el decide.

Pablo le habla a los filipenses. Estos hermanos eran muy generosos y habían sido de las primeras personas que apoyaron a Pablo. Sin embargo había también algunas contenciones y orgullos entre los Filipenses. Esta iglesia estaba compuesta por gentiles mayormente. Ellos se jactaban por su ciudadanía romana, lo que les daba importancia en el mundo antiguo. Pablo muestra sus credenciales en capítulo 3 y les recuerda que no se deben jactar en eso sino tenerlo por basura.

Cada iglesia tiene el peligro de ser afectada por el orgullo. Puede afectar de manera profunda a la iglesia y puede ser provocada por muchas razones. El orgullo es cuando una persona tiene una idea falsa acerca de sí mismos. A pesar de sus credenciales el Señor le enseñó a Pablo lo que debía sufrir por el evangelio. A veces el ministerio se ve de una perspectiva idealista y no como la realidad de lo que el ministerio es. Podemos ver a Pablo como el gran predicador e ignorar que su ministerio iba acompañado de tribulaciones.

Fil 1:14 Es en las dificultades cuando el Señor comienza a hacer grandes cosas. Los jóvenes pudieran usar sus capacidades y oportunidades para extender el evangelio. Cuando hay más abundancia y prosperidad hay menos evangelio. Pero cuando hay más pobreza y dificultad es cuando el evangelio progresa. La confianza que tenía Pablo es que saldría de prisión, así como más adelante el sabría cuándo sería el momento en que su vida terminaría.

B. Una trascendencia suprema. Fil 1:16-18 Había malas motivaciones, pero el evangelio estaba progresando. ¿Qué concepto tiene usted del ministerio? El ministerio es un llamado y todos los cristianos somos llamados a servir. Todos podemos y debemos estar involucrados. En la Biblia el llamado de los lideres era preparar a la congregación para que la iglesia hiciera la obra del ministerio. A veces nuestra idea es al revés, creemos que los pastores hacen la obra mientras la iglesia se sienta a ver y escuchar. Dios quiere que cada creyente esté sirviendo, es por eso que dió dones a los cristianos. ¿A cuántos hemos animado e influenciado para el Señor?

¿Cómo podemos predicar el evangelio y participar en el ministerio? Más que nombramientos, esto tiene que ver con la perspectiva del ministerio. El ministerio tiene que ver con servir. No deben existir predicadores ambulantes, sino que deben estar respaldados por una iglesia local. Y nosotros debemos servir en el orden de la iglesia local. No hay ministerios independientes, cada obra debe estar respaldada por la iglesia local.

II. El ministerio es más importante que la vida (Fil 1:19-20).

Pablo habla de su anhelo y esperanza. Pudiéramos entender que su esperanza es que va a salir de prisión. Pero si seguimos leyendo descubrimos que su anhelo y esperanza es que Cristo sea magnificado. El ministerio del evangelio era más importante que su propia vida. Este es un nivel de entendimiento superior (Hch 20:24). Cuando hay una relación personal con Dios cambian nuestros anhelos. (Fil 1:21-22) Pablo buscaba el beneficio de la obra. Por causa de los hermanos.

A. Es una inversión presente. Pablo invierte su vida hacia los hermanos de la iglesia. Cuando un creyente se desprende más de sí mismo, más enriquece a otros. Así como nosotros fuimos enriquecidos cuando Cristo siendo rico se hizo pobre. Es así como la obra de Dios es enriquecida. (Fil 1:25-26) Nos habla de la inversión presente: «Yo se que quedaré», pero al quedarme busco un crecimiento (Fil 1:27). Las decisiones que tomamos por la obra tiene efectos presentes.

B. Es una inversión futura (eterna). Todo lo que hagamos tiene un efecto en el futuro. El hermano Jonathan Latham mencionaba que cada acción tiene un efecto en el futuro. Dios pondrá cargos y privilegios de acuerdo a lo que las personas hicieron en el presente. A veces cuando no vemos las cosas desde una perspectiva eterna, llenamos nuestras vidas egoístamente. ¿Cuánto hemos invertido para la obra de Dios? Lo que hacemos con nuestra vida presente trae consecuencias en esta vida y en la futura.

¿Cuál es su perspectiva del ministerio? Recuerde que el ministerio es el llamado de Dios a toda la iglesia para que la obra de Dios siga avanzando. Si usted es cristiano, usted es parte del ministerio. ¿Cuál es tu trascendencia en este ministerio? La obra de Dios no termina, aún continuará cuando muchos se hayan ido. Es por eso que decimos que el ministerio es más importante que la vida.


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