5 de Julio del 2015 | Jaime Escalante

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Las exigencias de la vida cristiana son para toda la vida. Cada día es una oportunidad de amarlo con todo nuestro ser. Juan 8:31 en el evangelio de Juan, cuando las personas dicen que creen en el no siempre es una fe salvadora. En este pasaje de Juan la señal de un verdadero discípulo es el permanecer en su Palabra. Vivir una vida comprometidos en seguirlo y caminar con él.

Si nosotros no somos constantes entonces no somos verdaderos discípulos. Otra cosa que aprenderemos cuando el Señor dice «permanezcan en mi», es la necesidad de la devoción continua, una vida de dependencia continua. Regresando a Juan 15 nos da una analogía de una vid y los pampanos (v. 5). Son las ramas que llevarán fruto, y que de alguna manera aunque no produce, sin embargo da el fruto. Pero al final lo que produce el fruto es cuando la rama permanece en el tronco. Esto está hablando de nuestra vida devocional con Dios, cuando el cristiano no está produciendo los frutos del Espíritu. Cuando nuestra vida es fría y no hay cambios en ella, seguramente es porque nuestra vida devocional está mal con Dios. Aún cuando hacemos cosas en la iglesia.

El punto de la ilustración es el poder de dar fruto. A veces podemos ver esto en otras personas que son dadivosos y serviciales. Si tenemos la capacidad de dar fruto, viene de nuestra capacidad de estar conectados con el tronco. (Juan 15:12). Cristo pone una medida, debemos amar así como Dios nos ha amado. Lo que está haciendo el Señor es un resumen de la ley. Si nosotros permanecemos en él, entonces tendremos la capacidad de amar de esa manera. El verdadero amor mana de Jesús.

Si no sentimos fuerza espiritual, o ese deseo de seguir amando a alguien, si estamos luchando con la paciencia o misericordia con personas que no tenemos mucha afinida, debemos recordar que para poder llevar fruto necesitamos permanecer (v. 5). El fruto que verdaderamente honra a Dios es el fruto que él produce e nosotros. Los fariseos y discípulos podrían confundirse con esto. El fruto que ellos daban no era honroso porque no lo estaba produciendo Cristo en su vida. No podían producir nada verdaderamente agradable delante de Dios. Si el fruto no exalta a Cristo este fruto no es verdaderamente bueno. Si no recuerdo lo que Cristo ha hecho en mi por el evangelio, probablemente mis frutos no serán buenos.

Yo no soy el árbol que produce frutos bonitos sino que simplemente somos y alguien que está conectado a aquel que produce los frutos.

(Juan 15:10) Lo que encontramos aquí es la causa. No quiere decir que si guardamos los mandamientos entonces somos hijos de Dios, sino que el obedecer los mandamientos es el resultado de ser un hijo de Dios. La causa de guardar los mandamientos es el resultado de permanecer en él. Muchas veces queremos atacar la conducta sin resolver el verdadero problema. Guardar los mandamientos siempre es el resultado. Los fariseos querían adornar el árbol, eran sepulcros blanqueados.

Cuando guardamos los verdaderos mandamientos de la ley, no los mandamientos de hombres, estamos permaneciendo en Dios. Si permanecemos en él, damos fruto. ¿Cómo permanecemos en Jesús? ¿Qué significa en la práctica? Lo que significa es confianza contínua. La raíz de muchos de nuestros pecados es por falta de confianza. Es confianza contínua en dos cosas:

1. En las palabras de Jesús
2. En la certeza de su amor

Confiar significa permanecer en el amor de Jesús (v. 10). ¿Qué significa esto? es no dejar de creer que Dios nos ama. Quizá lo sabemos de manera general pero no es así siempre en la práctica. Los niños no viven estrenados porque confían en el amor de su padre. Todo lo que sucede en la vida forma parte de su amor por nosotros.

A veces nosotros identificamos las pruebas como la falta de amor de Dios. Recordar el amor de Dios me ayuda a crecer en mi amor por Dios. (Romanos 8:37-38) Cuando permanecemos en el amor, el resultado natural es que vamos a guardar los mandamientos de Dios. No podemos quedar pasivos al ver la grandeza de Dios.

Dios en su amor permite cosas para que nos acerquemos más a él. Mateo 8:8 Esa es la clase de fe que el Señor exige. Creer que lo que Dios está haciendo es para nuestro bien y para su gloria. Necesitamos regresar al evangelio y a su palabra para recordar que Cristo ya dio su vida por nosotros, y lo que Él hace es porque nos ama. Mateo 6:26-27 El Señor nos llama a hacer lo que tenemos que hacer y confiar que Dios es un padre amorosos que está al cuidado de sus hijos.

Permanecer en Jesús es confiar que él nos ama en casa momento.

TEMAS: Permanencia, comunión con Cristo, Vid

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