Resultados de la evaluación divina

Dios creó el universo para mostrar su gloria, creó a la humanidad con el mismo propósito (Adán y Eva). Dios llamó a Israel como su pueblo, con el mismo deseo, que reflejaran su gloria, de manera particular para que dieran a conocer su santidad y su carácter a las demás naciones. Dios creó a su nuevo pueblo, los creyentes justificados por Cristo (nosotros) para que reflejemos su gloria.

Dios, nos ha dicho cuán engañoso y desesperadamente perverso es nuestro corazón, ilustrado con ejemplos muy gráficos y descriptivos. Los primeros humanos, los habitantes de Edén, fallaron, su pueblo Israel es seguido por una trayectoria de constante inconsistencia de su obediencia y fe. Los creyentes de hoy, no somos la excepción a la regla, pues de la misma manera, es posible que, en algún área, hayamos sido encontrados faltos.

Empero, Dios es fiel, y su obra en las vidas de sus hijos, seguirá. Él brinda a nuestras vidas, dirección y propósito, nos instruye y nos da el gran privilegio de ser parte de sus planes, los que hemos iniciado una relación de perdón y renovación por Jesucristo.

Sin embargo, nuestros corazones son evaluados frecuentemente a la luz de su Palabra, donde el omnisciente, conoce los deseos, anhelos y sentimientos más profundos de nuestro interior. Esto es nuestro verdadero ser.
Daniel 5:27, se le dice al rey Beltasasar, mediante una escritura en la pared, “Pesado has sido en balanza y has sido hallado falto”

Proposición:
Dios presenta a los suyos, sus preceptos y propósitos con altas expectativas; Por lo tanto, la manera de responder a ellas produce resultados cruciales en las decisiones del evaluador divino.

¿Cuáles son algunos resultados de la evaluación divina?

I. Una Confrontación precisa de acuerdo con la respuesta del creyente (v.1-2)

El pueblo de Dios, cada una de las tribus, tenía la tarea de hacer frente a los habitantes cananeos de las tierras que les fueron prometidas en herencia, esto consistía en algunos casos expulsarlos y en otros exterminarlos completamente, pero nunca, fue la instrucción de conservar a algún cananeo pagano.

En los primeros versículos, se ve de manera muy clara, la evaluación que el Señor le da a su pueblo de esa tarea, especialmente el v.2

V.1 ¿Por qué les habla un Ángel? Y ¿Por qué les habla en Gilgal?

Algunas narrativas de la Biblia se estructuran de esta forma, por ejemplo:

En Lucas 2 Al comienzo de la vida de Jesús, después de los escasos detalles de Su nacimiento en Belén, avanza el relato y sigue una explicación del significado de ese acontecimiento por el ángel.

Y en Marcos 16 en el extremo temporal de su ministerio terrena, se ve una fría realidad escasa de información, de la tumba vacía, donde confronta a las mujeres que estaban en vela. Pero después, dos mensajeros celestiales les explican lo que sus ojos están vendo. “Jesús no está aquí, porque ha resucitado”

La intervención especial de un mensajero divino enfatiza la importancia de comunicar eficaz y supremamente, el mensaje que Dios quiere que fuera escuchado y entendido.

Hoy día sabemos que Dios nos ha revelado todo lo que necesitamos saber por medio de su Palabra escrita, que es inerrante, fiel, infalible y autoritaria. Pero en el pasado, Dios habló de diversas formas.

El que el pueblo errara, o, acertara en sus juicios y caminos, podía afectar sus vidas y la ruta que les había sido señalada para conquistar, pero no afectaba los planes soberanos de Dios.

A. Un Compromiso de fidelidad incondicional

Gilgal, es un lugar sumamente especial, por el cual el ángel subió y llamó desde ahí. Una ciudad al oeste del río Jordán, cerca de la ciudad de Jericó. En Josué 5, El pueblo hizo un pacto con Dios, fue el lugar donde Jehová había perdonado sus pecados, y habían entrado en una relación por gracia. Así que este ambiente, era un recordatorio, de la fidelidad, de la gracia y el amor con el que Dios rescata y sostiene a su pueblo.
Lamentablemente, no hay una correspondencia de parte de los israelitas.

No obstante, vemos la fidelidad de Dios a sus pactos en el final del versículo 2 “Había jurado a vuestros padres que no invalidaría mi pacto con vosotros”.

Moisés y algunos profetas en el A.T. Intercedieron por el pueblo ante Dios, cuando era indefendible la actitud de ellos, pero el argumento de aquellos hombres de Dios fue: hazlo por amor de tu nombre o Jehová. Perdónalos, no los consumas a nada, por amor de tu nombre. ¿Qué dirán los otros pueblos de un Dios que se compadeció de su esclavitud y después los aniquilo?

La fidelidad a sus propósitos es una razón por la cual Dios no se ha dado por vencido con nosotros.

  • El aún está en espera de que aquellos que son llamados a arreglar cuentas con él mediante el arrepentimiento y por la obra de Cristo lo hagan.
  • Él aún, está en espera que aquellos que son llamados a dejar prácticas y hábitos pecaminosos, lo hagan.
  • Él aún está en espera que cada uno de nosotros, estemos en la línea de obediencia, amor y sacrificio por su obra, lo hagamos. “Por amor de su nombre”

B. Un Compromiso de fruto condicional

v.2 Enseguida, la fidelidad de Dios y su incondicionalidad también es puesta en un plano de justicia y condicionalidad. Esto no debe extrañarnos, pues es liberal quien piensa que por la soberanía, fidelidad y gracia divina tiene una licencia para pecar.
Hay consecuencias por la desobediencia y las malas decisiones. Son como las leyes naturales de la siembra y de la cosecha. La biblia lo enseña en Gálatas 6:7 “No os engañéis, lo que el hombre sembraré, eso también segará”.

Existe una tención en los primeros versículos del capítulo 2, acerca de la incondicionalidad y la condicionalidad de Dios.

Podríamos entender sus palabras de la siguiente forma: “He jurado darles esta tierra; sin embargo, también he jurado no dársela a un pueblo desobediente”. Dos atributos de su carácter que no se pueden separar, su fidelidad y su justicia.

¿Cuáles son algunos resultados de la evaluación divina?

II. Una Consecuencia natural de los deseos destructivos del creyente (v.3)

A. Una Calamidad de flagelación constante

Flagelación: Maltratar con azotes

“Me han desobedecido, hicieron un pacto con la gente de esta tierra, han fracasado en derribar sus altares”. Los israelitas habían fracasado en hacer esto. Y las consecuencias fueron claras y catastróficas, “Pues quiero que sepan que por cuanto han roto el pacto y han desobedecido, no expulsaré por ustedes la gente pagana de Canaán, sino que ellos les harán la vida imposible y sus dioses, les serán una trampa y un azote constante y duro de llevar. Como bien sabemos, la idolatría es convertir un buen aspecto de la creación, en la máxima fuente de seguridad, identidad y poder.

Y así los dioses falsos son una espina. Cuando convertimos algo en un ídolo, esto constantemente nos hace miserables.

Vivir en idolatría, es elegir vivir infelizmente y carentes de satisfacción. Siempre faltará algo, siempre será necesario algo más, siempre se querrá que otros sean diferentes a como son ahora.

Hay muchos diferentes ídolos (trabajo, aceptación de otros, posición social o en la iglesia, amigos, hijos, pareja, planes, etc.) Todo lo que es para nuestro bien, pero nos vuelve intranquilos, puede ser un ídolo. La raíz de nuestra desobediencia es en esencia, dejar de recordar, quien es ÉL.

B. Una Calamidad de fracaso persistente

A partir de este momento, en la historia de Israel en su peregrinar por Canaán, es inevitable observar cuantas veces fracasaron, primero en no poder expulsar a las personas de las tierras, después en disminuir no solamente en su fortaleza militar, principalmente en su vida espiritual, estaban en banca rota. Los efectos redentores de los jueces eran cada vez menos efectivos, después fueron sometidos en alguna ocasión por sus enemigos, y posteriormente hubo una terrible guerra civil en el pueblo de Dios.

Un comentarista dijo lo siguiente:

Los hombres que abrigan y toleran sus corruptos apetitos y pasiones; en consecuencia, Dios los deja justamente librados a su suerte, bajo el poder de sus pecados, lo que será su ruina.

Cada ídolo se presenta de una manera atractiva e inofensiva, algunas veces podríamos engañarnos con una supuesta piedad, pero hacia donde se dirigen nuestros pasos y cada área de nuestro ser, desde lo que pensamos, hasta lo que hablamos y finalmente hacemos. Esto expone la realidad de lo que somos, y de nuestros ídolos.

Los creyentes, somos llamados a confiar y depender en Dios, a adorarlo con el corazón, derribando los estorbos y los altares que puedan levantarse en ellos. Somos llamados a una vida de paz, de gozo y victoria, a pesar de vivir en una sociedad hostil y en medio de diversas pruebas.

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III. Una Contrición crucial en la calidad de las decisiones del creyente (v.4-5)

A. Una Compunción frágil de remordimiento

V.4 Explica la reacción del pueblo ante las palabras del mensajero divino, hubo quebrantamiento y lloro. Las consecuencias por el pecado generan estragos por si mismas. Esto produce aflicción y dolor. Pero el arrepentimiento, va acompañado de un deseo por querer cambiar, y es producido por el E.S. Quien obra mediante la Palabra expuesta.

Los israelitas están siendo expuestos a la Palabra confortativa del ángel de Jehová, por lo tanto, es muy posible que su respuesta en algunos haya sido legitima, mientras que para otros quizá no.

B. Una Compunción franca de arrepentimiento

Salmo 116, quien dijo: «Amo al Señor, pues ha oído mi voz y mis súplicas, porque ha inclinado a mí su oído. . . Estaba yo postrado, y me salvó. ¡Vuelve alma mía a tu reposo, porque el Señor te ha hecho bien! Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas y mis pies de resbalar».

En el arrepentimiento, hay disposición de sacrificarse por obtener el perdón de Dios, hay dolor por haber ofendido su santidad y su ser entero.

Una persona arrepentida, no intenta negociar las consecuencias, no se justifica ante la conducta de otros, pues sabe que ha ofendido a su Señor y desea con fervor reparar su condición con su amado Señor.

El arrepentimiento, se muestra cuando el enfoque de nuestro andar es dependientemente de nuestro Dios, y no hay lugar para nada más.

La razón por la que el Señor nos evalúa mediante la infalible verdad de su Palabra es con la intención de crear en nosotros un corazón contrito y humillado, un corazón arrepentido.

“Dios presenta a los suyos, sus preceptos y propósitos con altas expectativas; Por lo tanto, la manera de responder a ellas produce resultados cruciales en las decisiones del evaluador divino.”

Conclusión:

Las decisiones que tomamos, los caminos que escogemos y nuestras obras, generan resultados consecuentes. Pero es posible escoger nuevas direcciones y nuevas acciones. Estas solo pueden ser producidas por nuevos deseos. Nuestro dueño divino nos evalúa constantemente porque no se da por vencido con nosotros, quiere llevarnos a los lugares y propósitos que ha planeado en su corazón desde la eternidad.

Únicamente Él, puede dirigir nuestra voluntad hacia sus metas. El arrepentimiento y dependencia son necesarias para que Dios haga la obra en nosotros.

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