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Sabiduría para la vida

Hoy en día las personas se enfocan en la preparación técnica pero se ha dejado de lado el carácter y la sabiduría para tomar decisiones. Esto ha afectado también en la iglesia.

Santiago esta haciendo una exportación a personas que están enfrentando dificultades. Santiago no tiene una intención hueca de animar. La vida del creyente puede encontrar gozo en medio de la dificultad cuando su fe esta puesta en la gracia futura. Las pruebas son provechosas para producir fruto en la vida del creyente.

La sabiduría es una habilidad del creyente para discernir en cualquier reto de la vida. Para obtener sabiduría debemos…

1. Pedir a la fuente correcta (Stg 1:5)

(Colosenses 2:3) Por importante que sean los años de conocimiento, es más importante la posesión de la sabiduría que viene del cielo. La expresión «falta de sabiduría» viene del ámbito financiero que se utilizaba cuando no había fondos en una cuenta bancaria. La sabiduría es un recurso que vamos a necesitar muchas veces. Enfrentarnos a la vida con falta de sabiduría será enfrentarnos al fracaso.

Una de las razones por la que no recibimos sabiduría es por el orgullo. Pensamos que estamos bien y que lo que hacemos está bien. Sabiduría no es tener mucho conocimiento, sino conocimiento aplicado. Es vivir en compresión y práctica armoniosa con la ley de Dios. ¿Qué pasa si vivimos sin sabiduría? Las acciones se determinarían por los sentimientos y no por la verdad de la Palabra de Dios.

Pero el Señor da sabiduría de manera abundante (Stg 1:5). Nosotros debemos pedirla a Dios. Nuestras oraciones no deben ser oraciones que impresionan sino que la oración debe ser hecha de manera sincera. El da a todos los que tienen comunión con él y vas al trono de su gracia para suplicar por sabiduría. La sabiduría es un don celestial que esta a nuestro alcance.

2. Pedir de la forma correcta (Stg 1:6)

La confianza en Dios es un requisito indispensable para la oración eficaz. Las adversidades, presiones y tentación es no produce las dudas, sino que simplemente las hace evidentes. Recordamos la prueba de la fe de Abraham, que a pesar de ser una prueba difícil nunca vemos reclamos o queja porque él confiaba en su Dios.

Personas muchas veces son tibias en su lealtad a Dios. Al ser inconstantes no pueden prosperar en ningún área en su vida. «Doble ánimo» se retire a alguien que tiene dos almas, dos voluntades, dos anhelos y deseos. Los pensamientos del hombre natural están lejos de la sabiduría celestial. La sabiduría es una asunto del cielo y todo lo que se dirija a lo celestial se acerca a la sabiduría.

La sabiduría es una necesidad del creyente para discernir en cualquier reto para la vida.

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28 de Diciembre del 2014 | Ernesto Mendoza