Al igual que la reforma con Martín Lutero, hoy en día vemos la misma decadencia que hace necesario hacer ciertos cambios en nuestra visión del cristianismo.
La iglesia es un cuerpo con cada miembro interdependiente. Así como el hombre no es autosuficiente, así fue creada la iglesia. Dependemos de Dios en nuestra existencia, pero nos hizo también para depender los unos de los otros.
La única manera de recuperar nuestra espiritualidad es el re descubrimiento de la majestad de Dios, pidiendo a Dios que abra nuestros ojos para conocer la maravilla de su gloria, y decir como el salmista que él es mejor que la miel a nuestra boca.
Vemos en la trinidad una unidad, desde la creación hasta Cristo. Es una unidad de los más alto. La unidad más alta y piadosa es la unidad de la iglesia que se basa en la unidad de Dios.
¿Cómo llega a ser pura y sin mancha la iglesia si está compuesta de hombres pecadores? Por medio de la purificación del lavamiento del agua por la Palabra.
En medio de las batallas nuestra visión comienza a nublarse y nos confundimos. Dejamos de ver el propósito que Dios tuvo desde la eternidad para traer esta iglesia