Un producto terminado

30 de Marzo del 2015 | Luis Molina


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Dios tiene un propósito eterno para cada uno de nosotros. El tiene un plan perfecto para el ser humano. Su propósito es que el ser humano sea para gloria suya. El versículo cuatro nos da un contraste con los primeros tres versículos (Ef 2:1-3). Cuando reconocemos nuestra condición pecaminosa viene a nosotros una confrontación con la realidad de quienes somos. El versículo 4 es luz y esperanza porque Dios es luz y esperanza, «…pero Dios…». Cuando vemos que somos un producto para la perdición, viene la realidad del temor. Pero en ese fondo oscuro aparece Dios, quien nos muestra que el Señor ha muestro por nosotros.

Dios es rico en misericordia. Él fue rico en cada etapa de mi vida y Dios es rico hoy en Poza Rica. Dios es tan rico que su riqueza no se acaba. Si hay tristeza en su corazón por su pecado, esta verdad es para usted.

La realidad es que si usted no tiene a Cristo en su corazón, entonces va a terminar en el infierno. El infierno es real porque la Biblia dice que es real.

I. La realidad de nuestra posesión. (Ef 2:13)

A. La realidad de nuestra memoria (acordaos). Tenemos una memoria corta. A veces como cristianos se nos olvida de dónde hemos venido. Nunca debemos olvidar de el momento o la persona cuando recibimos a Cristo, o la forma en la que usted llegó aquí.

B. La realidad nuestra pobreza (estabais sin Cristo)
La persona sin Cristo es la persona más pobre del mundo. Y nosotros somos ricos porque Él es rico.

C. La realidad del presente (pero ahora en Cristo). Pablo está recordando a los hermanos de Efeso cómo era si pasado.

II. La realidad de nuestro pasado

A. Una cruda realidad (muertos). No queríamos saber nada no nos interesaba nada. No había un interés por Dios. Estábamos muertos. Esa es la realidad de muchas personas que están por ahí caminando. Un muerto esta separado de Dios, no quiere saber nada de Dios.

B. Una manera de Vivir (también nosotros vivimos). La carne quería ser satisfecha. Todos estábamos haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos. Era nuestra manera de vivir.

C. Un final fatal (hijos de ira). Romanos 8 nos recuerda que ahora ya no tenemos un final fatal.

III. La realidad de nuestro presente.

A. La posesión más preciosa (nos dió vida). Dios nos vio y nos dió vida, nos levanto y nos limpió.

B. La posesión más duradera (con o en Cristo). Como embajadores debemos mostrar las bondades de aquel que reina.

C. La posesión de descanso (nos sentó). Ya estamos disfrutando de los lugares celestial. El cansado es el que busca sentarse.

IV. La realidad de nuestro futuro.

A. La realidad de nuestras riquezas (abundanted). Somos ricos en el Señor. El hijo de Dios tiene abundantes riquezas de su gracia.

B. La realidad del nuevo propósito (somos hechura suya). Hay un propósito en nuestra vida y son las buenas obras.

C. La realidad de nuestro nuevo caminar (para que anduviésemos en ellas). Todo lo que podemos hacer es para su gloria.

Conclusión
Puesto que sabemos que tenemos todas estas riquezas en Dios, disfrutemos del ser usados por Él.


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