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Después de la gran victoria que Abram tuvo contra los asirios, esperaríamos que él tomaría posesión de la tierra prometida, sin embargo, ahora lo vemos temeroso. Abram nuevamente está en un bache espiritual, lleno de temor y pensando que quizá los pueblos vecinos pueden atacarlo por su victoria contra los asirios.

Después de las grandes victorias, muchas veces vienen momento de crisis, angustia y temor a nuestras vidas. Lo vimos en la historia de Noé, quien después de confiar en el Señor, se relaja en su vida espiritual y cae en un pecado que trae vergüenza. Lo mismo pasa con Abram nuevamente.

Es en estos momentos donde viene la palabra de Dios para alentar a Abram y decirle que no debe tener miedo. Y la manera de alentar a Abram es mostrándole su carácter. Así, cada uno de nosotros no necesitamos los detalles de nuestras vidas o el futuro, sino que necesitamos conocer al Dios que controla la historia y tiene cuidado de nuestro futuro. Dios le recuerda que la razón del éxito militar de Abram fue que Dios es su protector, afirmando así que él mismo es su galardón.

El Dios protector fortalece la fe de Abram

¿De qué manera podemos ver que Abram responde? (Gen 15:2) Su pregunta no es de incredulidad, pero él está abriendo su corazón al Señor y siendo honesto. Él sabe que Dios le dará un galardón y bendición tal que será bendición a las demás naciones. Pero ¿quién va a continuar con el legado de Abram? Esta no es una pregunta de incredulidad, sino que él quiere más detalles de cómo va a obrar Dios (Gen 15:3).

Génesis 15:4 La respuesta del Señor es bondadosa ya que no reprende a Abram, sino que le confirma el hecho de que sería un hijo suyo el heredero. (Gen 15:5) Nosotros sabemos que el Señor no solo está hablando de la descendencia física, sino que está palabra se cumplió a través de los hijos espirituales de Abram conforme a la fe.

Génesis 15:6, Romanos 4:21 Abram está creyendo a la persona de Dios y su carácter revelado. Este paraje de Génesis está antes de la ley, así que encontramos a un hombre que es justificado y es salvo, no por someterse a la ley sino por creer con fe. A pesar de las circunstancias no favorables, Abram no está dudando de la promesa, sino que su fe da gloria a Dios, porque está creyendo que Dios es su protector, su galardón y su poder. Romanos 4:21 Dios también espera de nosotros una fe plena.

La pregunta más importante para nosotros es ¿quién es Dios? Cuando estamos plenamente convencidos de quién es Dios, podremos salir adelante. El Señor concede las peticiones de nuestro corazón cuando nos deleitamos en él.

El Dios poderoso fortalece la fe de Abram

Romanos 4:22-24 Lo que nos salva y justifica, no son las obras de la ley, sino por creer en el poder redentor de Dios que dio a su hijo para morir en la cruz, y luego lo resucitó de los muertos. Abram creyó a Dios como estaba casi como muerto, y de esa manera Dios levantó a su hijo de los muertos. Abram sin ley fue justificado por creer únicamente en Dios, que fortaleció su fe.

Pablo dijo que Abram creyó a Dios y fue llamado amigo de Dios. Lo que vemos en capítulo 15 fue la relación que Abram tiene con el Señor. No debe ser algo mecánico o repetitivo, vemos la confianza de Abram con Dios en las preguntas que hace. Él quiere la ayuda de Dios por medio de una señal, pues no tiene nada respecto a la promesa del Señor (Gen 15:8).

Tampoco Dios le había dado tantos detalles, y antes de darle una respuesta a su petición, el Señor le va a hacer una revelación de sí mismo. Génesis 15:9-10 Dios va a ratificar el pacto que ha hecho a Abram, pero Dios va actuar distingo a un pacto humano. Al indicar el partimiento de los animales, está ilustrando los dos partes implicadas en el pacto. Sin embargo Dios tarda en así hacer algo y las aves de rapiña descendieron (Gen 15:11). Parece que Dios demora para probar la fe y la paciencia de Abram.

El Dios de gracia fortalece la fe de Abram

Génesis 15:12-13 Lo que Dios está revelando es que el pacto del Señor es un pacto incondicional de gracia. La confirmación del pacto no depende de Abram. (Gen 15:17) Cuando las personas establecían un pacto, pasaban las dos personas en medio del sacrificio; Aquí vemos a Dios pasando en medio del sacrificio, mostrando su compromiso para bendecir a Abram. Abram no está aportando nada al pacto de Dios, él únicamente debe de creer las promesas de Dios.

Las promesas de Dios no dependen de nuestra bondad y fidelidad. El Señor sigue siendo fiel aunque nosotros seamos infieles. Su pacto es un pacto incondicional al de gracia. El Señor está presagiando lo que pasaría en la historia de la familia de Abram. Ese terror presagiaba que después de la cuarta generación, después de un tiempo de oscuridad, regresarían para tomar posesión de la tierra prometida (Gen 15:13). Y Génesis se escribe para la generación que está por entrar a poseer la tierra. Para ellos era una garantía, como para nosotros es una garantía nuestra salvación, porque el que cree en Jesucristo es salvo.

Pero esta revelación de Dios tendría un cumplimiento posterior en la persona de Jesucristo. El cumplimiento final apunta a la terrible agonía de Cristo en la cruz, donde la perfecta comunión de Cristo con el Padre estaba sufriendo una ruptura. Así como el fuego quemó el sacrificio, Jesucristo sufrió grandes tinieblas y agonías terribles a fin de expiar nuestros pecados y obtener el cielo y la tierra para nosotros.

El Dios fiel fortalece la fe de Abram

Génesis 15:14-21 En realidad, en la historia, a pesar de volver de la cautividad egipcia, el pueblo de Israel no pudo tomar la tierra que el Señor le dio. Más tarde, el profeta Isaías presagia un día donde físicamente Israel tomará posesión de la tierra (Is 27:12). Esto es la restauración final de Israel.

Para nosotros también hay una promesa de ese reino. Actualmente enfrentamos tribulaciones en este mundo, dolor y aflicción. Pero la Palabra también nos promete un reino celestial donde no hay más llanto ni dolor, y cómo hijos podemos recordar que Dios es nuestro escudo y galardón. Un Dios de gracia y un Dios fiel que cumplirá sus promesas de restauración.

El sufrimiento es temporal y en la presencia de Dios disfrutaremos el reino eterno (Ap 22:5). El fuego que atravesó el sacrificio de Abram es el mismo que iluminará y reinará por los siglos de los siglos. Cuando nuestra fe es débil, que podamos poner nuestra mirada en el Señor, en su carácter, y la esperanza eterna.

Que nuestra relación con Dios sea como la de un amigo, con alguien que podemos conversar, y al ver su carácter podamos saber que su gracia es suficiente en cada tribulación.

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