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Una de las cosas que hacemos por inercia cuando nos levantamos es vestirnos. La realidad es que a nadie se le olvida ponerse ropa en las mañanas o antes de salir a la calle. Pero tampoco nos vestimos con la primera playera o pantalón que encontramos. Nos detenemos para ver qué la playera combine con el pantalón, o las muchachas que los zapatos o los tenis combinen con su ropa. Habemos otros más despreocupados que a veces nos ponemos lo primero que encontramos. Pero siempre nos vestimos

Para algunos es peor que adornar el pinito de Navidad. Es toda una odisea el tiempo que pasan las mujeres maquillándose y arreglándose, o los muchachos peinándose.

La realidad es que pasámos mucho más tiempo del que debiéramos, adornando nos a nosotros mismo y arreglándonos, incluso algunos llegan a estar obsesionados con vestirse bien.

¿Sábes cuál es el problema? Que a veces nos enfocamos tanto en lo que vestimos, que olvidamos ponernos lo más importante. Según la Biblia, existe un vestuario más importante que cualquier otra ropa, es el vestuario interior.

Colosenses 3:9-12

Pablo quiere que sus oyentes se pongan las virtudes de Cristo de la misma manera en la que se ponen su ropa. Esta es lo mismo que él expresa en el pasaje paralelo de Efesios 4, cuando dice: «Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad». (Efe 4:20-24)

De la misma manera en la que somos cuidadosos en seleccionar la ropa que vestimos, debesmos ser cuidadosos en reflejar y modelar el carácter de Cristo. Somos llamados a anunciar con nuestras vidas las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Como creyentes tenemos una nueva vida en Cristo, una nueva identidad, y nuestro enfoque ya no está en la apariencia sino en el corazón (Col 3:1).

¿Por qué?

1. Muestra lo que sigues (v. 1-4)

Hay jóvenes que les gusta mucho el futbol, pero todo el tiempo traen puesta la playera de su equipo de futbol. No viene de un partido de futbol, no va a al campo a jugar, no, simplemente la usa todo el tiempo ¿por qué? Porque es futbolero y ama el futbol.

Si ves a un jóven con una playera con notas musicales, o una señorita con aretes con forma de claves de sol, o un collar con forma de violín. ¿Qué dirías? Qué crees que sea él o ella. Un músico y ama la música.

La vida resucitada habla de la nueva vida en Cristo. Y como nueva creatura, la vida del creyente debe ser diferente. Sus intereses, su amor, su pasión deben estar puestos en Cristo. Pero esto no sucede en un dia, poner nuestros ojos en Cristo es algo que debemos hacer todos los días. «Fíjen su vista, mente y corazón en las cosas de arriba». Si quitamos nuestros ojos de Cristo, los desastres vienen a nuestra vida.

Cuando Cristo se vuelve en tu pasión, las cosas vanas de este mundo comienzan a perder valor. Nuestras vidas están escondida en Cristo, habla de que mi vida está segura en Cristo. Aunque todo en este mundo me pueda faltar, yo estoy completo en Cristo. Aunque pase por opresión e injusticias, la Biblia me dice que Jesús está sentado en su trono. Él gobiera y un dia hará justicia.

Cuando Cristo se vuelve en tu pasión, las cosas vanas de este mundo comienzan a perder valor, porque reconoces el valor y la belleza de Cristo por sobre todas las cosas.

2. Muestra lo que eres (Col 3:5-10).

Los cristianos son llamados a vivir una vida santa, de acuerdo a su nueva identidad con Cristo. «Porque la manera de vestirnos comunica algo de lo que somos «. Si somos hijos de Dios tenemos que vestirnos como Cristo. Nuestra vida debe reflejar la vida de Cristo. (v. 6) Dios aborrece el pecado, y el hombre que ha nacido de nuevo no puede aceptar el pecado en su vida. Jesus dijo «por sus frutos los conoceréis…» y es que nuestro estilo de vida va hablar mucho de si estamos vestidos de Cristo o no.

Lo que vestimos comunica lo que somos. Y no de los errores más grandes es pensar que alguien puede estar viviendo como el mundo, alejado de Dios y ser un cristiano, sólo porque hace tiempo hizo una oración para recibir a Jesús. Es una de las mentiras más grandes de satanás.

Este pasaje nos dice que hay un proceso: Primero es despojarnos del viejo hombre, hacer morir lo terrenal en nosotros, vestinos de Cristo.

Porque la manera de vestirte dice algo de cómo eres. ¿Cómo está tu vestuario interior? (v. 5-13) ¿Qué es lo que te distingue? ¿Estás vestido de las virtudes de Cristo o sigues reflejando al viejo hombre? Tu vestuario interior dice lo que eres, si realmente eres hijo de Dios o no.

3. Muestra lo que adoras. (Col 3:11-13)

La ropa lujosa quizás hará que las personas te elogien, pero vestir las virtudes de Cristo hará que todos lo exalten a él. Debemos pasar más tiempo poniéndonos las virtudes de Cristo que obsesionarnos con las cosas temporales, porque el mundo necesita ver a Jesús más de lo que nos necesitan ver a nosotros.

John Piper tiene una frase que he tratado de aplicar a mi propia vida. Él dice: «Debemos usar las cosas de este mundo de tal manera que mostremos que este mundo no es nuestro tesoro, sino que Cristo es nuestror tesoro». Debemos vivir de tal manera que mostremos al mundo que él es nuestro tesoro. ¿Recuerda cuando Pablo estaba en a cárcel, ya listo para ser muerto? Él le dice a Timoteo «Procura venir pronto a verme», y después le da una instrucción: «Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos». (2 Tim 4:9 13)

Y esto nos lleva a responder a la pregunta ¿Cómo logramos? ¿Cómo podemos vestirnos de Cristo? (v. 14-17). El versículo 10 nos muestra cuál es nuestro modelo.

¿Cuánto tiempo pasamos en nuestra comunión diaria con Dios? En la lectura de la Biblia o en la oración. Ese es el tiempo que pasas vistiéndote de Cristo.

2 Cor 5:1-4

Así que cada día que te vistas, hay algo que no debes olvidar. Nunca olvides vestirte de Cristo. Cuando te vistes bien las personas te alabarán, pero cuando te vistas de Cristo, todos lo exaltarán a él.

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